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El romero, cuyo nombre científico es rosmarinus officinalis, es un arbusto típico de la zona mediterránea, usado ancestralmente por sus propiedades curativas. Este, es un gran conocido para combatir resfriados, gripes, dolores reumáticos, aunque también actúa como un excelente reconstituyente y combate el cansancio de forma eficaz, de ahí su apodo de “ginseng mediterráneo”. Del romero, se aprovecha, sobretodo, las hojas y las sumidades floridas, que son las partes que concentran su potencial medicinal.

Esta planta tomada en infusión, puede ayudarnos a reducir el colesterol y la hipertensión, a la vez que favorece la circulación sanguínea y refuerza el tejido de la venas. Es por eso que se suele recomendar en casos de varices y mala circulación. El romero también tiene propiedades antisépticas, por lo que se pude usar preparando una decocción de la planta, sobre heridas y llagas.

Con todo, uno de los remedios más eficaces para uso externo, es el alcohol de romero. Este alcohol ha sido usado tradicionalmente contra el reuma, dolores y fatiga muscular. Para prepararlo debemos dejar macerar unos 20 gramos de flores de romero en un litro de alcohol de 96º y dejarlo reposar durante 40 días a sol y serena. Pasado este tiempo, ya podremos hacer friegas sobre las zonas afectadas y ciertamente, notaremos buen alivio.

Imagen: Jaume Meneses

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