Hoy en día el estrés y llevar un ritmo de vida acelerado son los principales responsables de la aparición de dolencias tales como el dolor crónico de espalda, las contracturas tensionales, las migrañas y demás cefaleas, trastornos digestivos, etc…
Para contrarrestar la acumulación de tensión generalizada debemos intentar hacer un hueco en nuestro horario y dejarse mimar. Un baño relajante, duchas aromáticas o masajes con aceites esenciales pueden aportarnos un bienestar y una calma difícilmente alcanzables.
En este caso vamos a centrarnos en las bañeras de hidromasaje. Éstas pueden trabajar con agua a diferentes temperaturas provocando diferentes efectos sobre el organismo.
Los baños calientes (a 36º- 38º C) aportan analgesia y sedación genera, provocando una relajación y vasodilatación muscular y mejorando el estado de las contracturas musculares. También estaremos actuando sobre la piel con una hipertermia y aumento de la irrigación sanguínea superior a la habitual. Además está indicada en el caso de hipertensión arterial. Este tipo de baños suelen durar entre 10 y 20 minutos por sesión.
Con los baños de agua fría (menos de 34ºC) obtenemos una acción tonificante, analgésica y descongestiva. También se pueden utilizar cuando hay fiebre alta pues el agua fría tiene un efecto antipirético. En general, este tipo de baños están indicados en el caso de afecciones crónicas y el tiempo de tratamiento es más variable que en los baños calientes.
Imagen: luchilu



