La liberación Somatoemocional es una terapia que ayuda a liberar las tensiones físicas de nuestro cuerpo originadas por los sentimientos intensos de la misma persona. Este tipo de práctica se fundamenta en la creencia de que los tejidos tienen memoria. Cuando se vive una situación conflictiva, un accidente o una situación con un alto grado de emotividad, el cuerpo reacciona de diferentes maneras, pero siempre creando una carga energética. Si este cúmulo de emociones no se libera de forma efectiva se queda aislado en alguna área del cuerpo, los tejidos quedan afectados por esta energía y en el lugar afectado se crea una disfunción. Por este motivo, se dice que los tejidos tienen memoria o incluso las mismas células.
El osteópata mediante la palpación de la musculatura, los tejidos y las vísceras, además de la observación corporal, capta las energías que desprende el paciente y la alteración que tiene. El terapeuta a través de una serie de recursos manuales y del diálogo ayuda al paciente a liberar esas emociones y recuerdos que le están provocando síntomas físicos y emociones desgradables, de las cuales pueden no ser ni conscientes los mismos clientes.
El profesional osteópatico canaliza su propia energía hacia el paciente, ayúdandole de esta manera a que exteriorice la energía que tiene “enquistada” en el cuerpo. Por ejemplo, un bebé que se sintió abandonado de pequeño por su madre, porque le dejó de prestar atención, de mayor para protegerse ante el abandono se endureció emocionalmente y en una sesión de liberación somatoemocional adoptó la postura fetal y lloró, recordando de esta manera la sensación de abandono. Así liberó la energía retenida y relajando los tejidos.
Una persona que experimenta una liberación de una carga emocional suele sentirse más vital, libre, con más ganas de hacer las cosas, como si la energía volviera a fluir de manera natural.
Foto: Kicki
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